Finanzas
16.06.2017 14:25

Mientras en el mundo se recupera la confianza en la economía, entre los argentinos creció el pesimismo

El mundo recupera la confianza económica, pero argentinos son pesimistas

Casi una década después de la peor crisis económica global tras la Gran Depresión, el optimismo económico está creciendo en todo el mundo, según revela una encuesta internacional sobre clima económico realizada por Pew Resarch Center, uno de los "think tank" de Washington.

Aunque el sentimiento económico es un indicador clave para anticipar la marcha de los negocios y la inversión, el estudio concluye que en muchos de los países analizados la percepción que tiene la población de la economía no se basa en el análisis objetivo de los datos.

Al contrario, está influenciada por una interpretación ideológica y política, además de por las características sociodemográficas de los habitantes del país que se trate.

Es decir, que influye más la idiosincracia que la propia economía "objetiva". Y entre estos países se destaca Argentina.

"Se puede afirmar que el optimismo económico está en auge en todo el mundo, y la confianza económica ha crecido particularmente en América, Europa y Japón, donde ya es más alta incluso que antes de la crisis", señalan varios expertos en The Economist, en un análisis de los datos de la encuesta.

Pero las diferencias que se observan entre países sobre la correspondencia entre indicadores económicos y la confianza no se pueden explicar sólo por el grado de desarrollo o las medidas que los gobiernos llevan a cabo, sino que influyen otros parámetros más subjetivos.

Así, ocurre que si un gobierno quiere mantener alta la moral de sus votantes, tendrá que hacer especiales esfuerzos en difundir mensajes positivos sobre la marcha de la economía.

Por su parte, si la oposición quiere seguir contando con sus simpatizantes y potenciales votos en las urnas, tendrá que centrarse en descalificar la gestión económica de sus contrincantes políticos, y nada más efectivo para ello que criticar cualquier medida que se emprenda.

Mejores expectativas, pese a todo
La encuesta revela que muchos europeos, japoneses y norteamericanos sienten que la situación económica de sus respectivos países es mejor que en 2007.

En 11 de los 18 países entrevistados durante 2016 y 2017, la población se muestra más optimista con la marcha económica, lo que da cuenta de una tendencia entusiasta. Holandeses, alemanes, suecos e indios adhieren a este bando.

Por ejemplo, en Estados Unidos, donde ya se cumplieron 80 meses consecutivos de creación de empleo y la tasa de desempleo apenas alcanzaba el 4,9% en 2016, casi seis de cada diez estadounidenses (58%) piensan que la situación de su país es buena, frente al 50% que así lo afirmaron en 2007, justo antes de empezar la recesión.

Por otra parte, la atmósfera de pesimismo económico aún pesa en algunos países encuestados.

Sólo el 46% de 32 naciones encuestadas este año declaran que su economía va bien, señala el estudio, y apenas un 41% cree que las generaciones futuras disfrutarán de unas condiciones económico financieras mejores que las de sus padres.

Pese a ello, en líneas generales del estudio se deduce que el optimismo está en racha y supera al clima positivo que había antes de la recesión económica global posterior a la crisis de las subprime.

Los países más y menos optimistas
En Francia, Alemania, Italia, Polonia y Reino Unido son positivos con la economía el 51% de los encuestados.

En estos países la media de crecimiento del PIB ronda el 1,7% y la tasa de desempleo es del 7,4%.

En Japón, con una tasa del crecimiento del PIB del 0,8% y una tasa de desempleo del 3,1%, el 41% cree que su economía marcha bien, frente al porcentaje del 28% que así lo afirmó en 2007.

A grandes rasgos, Gran Bretaña está justo en la media de correspondencia entre "felicidad económica" y grado de desarrollo.

Y los que se contentan mejor con su situación –los más optimistas– son Alemania, Países Bajos, Suecia, India, Filipinas y Senegal.

En tanto, los más pesimistas son Argentina, Grecia, Corea del Sur, Italia, Brasil, Venezuela, España y México, ya que su economía va mejor que lo que realmente su población la percibe.

El estudio también revela que América tiene una visión más alegre que Europa. Y, en el Viejo Continente, el sur se pacede más el desánimo que en el norte.

Los países de Asia-Pacífico son más benevolentes con la economía de sus países y en la mayoría de América Latina y África el descontento es la tónica general.

Cuando se pregunta a las poblaciones sobre el futuro de las generaciones venideras en sus países, canadienses y europeos se pueden definir como pesimistas, lo que no ocurre en los países emergentes, que confían más en el futuro.

El sentimiento económico, sui generis
Por poner un ejemplo de hasta qué punto influyen las preferencias políticas en el sentimiento económico, los expertos de The Economist destacan que los indicadores macroeconómicos de Alemania y Francia son similares, pero la percepción de las poblaciones es muy distinta.

Mientras el 83% de los alemanes cree que su economía va bien, apenas lo ve así el 21% de los franceses. Esto se podría explicar, quizá, por la tasa de desempleo, mucho menor en el primero que en el segundo, pero influyen otras variables.

"Si los habitantes se sienten cerca ideológicamente del gobierno en el poder, son más optimistas, y viceversa; cuanto más cerca de la oposición, más pesimista con la economía", afirma The Economist.

Esto se manifiesta claramente en Israel, donde el diferencial es de 33 puntos, Polonia (28 puntos) España (27 puntos) y Reino Unido (26 puntos).

Venezuela y Estados Unidos, claros ejemplos
En Venezuela la situación es clara: el 49% de los que se consideran en la izquierda son "económicamente entusiastas", porcentaje que se queda en el 11% si la ideología política coincide más con la derecha.

El estudio del Pew Research es revelador en este sentido: si el partido al que se vota está en el poder en ese momento, también supone que se interprete mejor la situación económica.

"Esto es algo especialmente manifiesto en Venezuela, cuyo PIB caerá un 7,4% este año, según las previsiones, y el desabastecimiento de bienes y mercancías ha llegado a tal punto que la población ha empezado a adelgazar”, señala el informe.

El papel del partidismo en la interpretación de la evolución económica también se observa claramente en Estados Unidos.

Aquí, el 58% de los encuestados definen la situación económica como "buena" en 2017, tras las elecciones, en comparación con un 39% que así lo afirmó apenas un año antes.

"En este país, tanto en 2016 como en 2017 los indicadores económicos son similares y las respuestas de los demócratas permanecieron invariables, mientras que tras la llegada al poder de Donald Trump, el 61% de los republicanos dijeron confiar en la economía de su país, frente al 31% que así lo dijo antes de las elecciones", detalla la encuesta.

Sólo el año pasado, de 2016 a 2017, el sentimiento económico mejoró más de 25% en Países Bajos y 15% puntos en España. Por contra, cayó 18% puntos en Italia y 15% en Argentina.

Las expectativas de futuro no concuerdan
Otra conclusión que se extrae de la encuesta del Pew Research es que los jóvenes de entre 18 y 29 años son más optimistas respecto a su futuro financiero que los más mayores (+50), una situación de que alcanza un diferencial de 26% en Suecia.

En Argentina, en cambio, todos son pesimistas, un poco menos los jóvenes que los mayores.

También se observa que la situación económica y las perspectivas respecto a los hijos no siempre concuerdan.

Así, americanos, canadienses y europeos, que se sienten relativamente bien con sus finanzas, no tienen muchas esperanzas con respecto al futuro de sus hijos, tal como ocurre en Países Bajos, Alemania o Suecia.

Sin embargo, en Brasil, donde apenas un 15% de los encuestados define la situación económica como buena, el 56% se muestra optimista respecto al futuro.

Notas más leídas
Comentar esta nota

Recomendar | Registrarse | RSS | Publicidad

Copyright © 2015 Emprendimientos Corporativos S.A.
Buenos Aires, Argentina. Todos los derechos reservados.