Finanzas
05.06.2017 05:41

La City entra en clave electoral: ya se toma en cuenta el "factor Cristina" para decidir inversiones

El regreso de la ex presidenta a la escena pública y su probable postulación para las legislativas se transformó en uno de los principales motivos de análisis para el mercado financiero. Los expertos creen que la presencia de Cristina gatillará estrategias defensivas por parte de los inversores

Por Claudio Zlotnik
La City entra en clave electoral: ya se toma en cuenta el "factor Cristina" para decidir inversiones

No es "market friendly" ni lo quiere ser. Más bien al contrario, la ex presidenta Cristina Kirchner ha basado su estrategia en el ataque al establishment financiero y a la política macrista, cuyo uno de sus ejes ha sido el regreso al mercado internacional de crédito.

Su reciente reaparición en los medios dejó un discurso que está en las antípodas de lo que los inversores quisieran escuchar: mayor intervencionismo en todos los eslabones de la cadena industrial y comercial, amenazas de congelamiento tarifario y hasta una poco clara propuesta para impulsar en el Congreso una "revisión" de la nueva política de endeudamiento.

Su prédica bastó para que el resquemor por la inseguridad jurídica y la intromisión estatal en la actividad privada volvieran a asustar a quienes dudan sobre las posibilidades reales de que la Argentina abandone sus viejos vicios.

Como suele ocurrir en aquellos países en los que la política interfiere en la economía, a la hora pensar una inversión los ejecutivos están asignándole más importancia a las definiciones de candidaturas y a las encuestas que a los indicadores económicos y "fundamentals" de acciones bursátiles.

Hoy día, en toda decisión que implique arriesgar capital -así sea una operación financiera, la compra de una empresa o un desembolso en la economía real- el "factor Cristina" es parte esencial del análisis.

Claramente, los panoramas que se abren no son iguales si la ex presidenta se postula y aparece fortalecida o si el kirchnerismo queda relegado a un segundo plano.

La fecha clave de la que se habla en la City es el "24-J". Así se refieren al sábado 24 de junio. Aunque forme parte del fin de semana, para el mundo de los negocios financieros será una jornada trascendental.

Ese día acabarán las especulaciones y se sabrá, definitivamente, si Cristina Kirchner participará en las próximas elecciones.

Está claro para todos que no es lo mismo un peronismo que vaya unido a las elecciones, como pretende CFK, que la alternativa de una interna abierta, como reclama Florencio Randazzo, el ex ministro que quiere disputarle el poder a su ex jefa.

Los bonos, bajo la lupa
El consenso entre los financistas es que en octubre Macri someterá a votación su proyecto político y la continuidad de medidas "pro-mercado" que puso en marcha el 11 de diciembre de 2015.

"En la Argentina, la previa a las elecciones, aun cuando son las legislativas, suele tener especial impacto en el mercado financiero", asegura Gustavo Neffa, economista de la consultora ResearchFor Traders.

Y añade: "Esta vez, el escenario político está abierto y habrá más volatilidad a medida que se acerquen fechas claves: la presentación de las listas y luego las Primarias".

En sintonía con lo que piensan muchos de sus colegas, argumenta: "El panorama económico no es el mejor para el Gobierno, y por eso Cristina Kirchner puede hacerse más fuerte en las encuestas".

"Hoy día, este es el mayor temor que se observa entre inversores locales y del exterior", completa.

El economista Norberto Sosa, CEO de "Invertir en Bolsa", también se anota entre quienes anticipan grandes altibajos en las cotizaciones bursátiles, que pueden ir haciéndose más pronunciados a medida que se acerque la etapa de definiciones.

"El miedo a que vuelva el populismo postergó las decisiones de inversión en la economía real. No resulta exagerado pensar que si Cristina se presenta y tiene chances de ganar, el mercado financiero se vea afectado", analiza en diálogo con iProfesional.

Por lo pronto, ya no quedaría tan clara la posibilidad de ir achicando progresivamente el rojo fiscal, tal como prometió el ministro Nicolás Dujovne.

Un ajuste de este tipo sólo podría llevarse a cabo con un respaldo político contundente e indiscutible. La mejora en el acceso al mercado financiero también podría empeorar ante la mayor incógnita que traerían tanto la capacidad como la voluntad de pago a futuro.

En consecuencia, se espera que a corto plazo -en caso de concretarse la postulación de CFK- pueda haber reacciones en el mercado, entre ellas las la dolarización de carteras (por cobertura) y una menor preferencia por bonos que vencen luego de 2019.

La primera "víctima", según confiaron expertos de la City, podrían ser algunos de los títulos que hasta ahora gozaron del favoritismo del público, que podrían revertir su buena performance.

Hay papeles que se han constituido en referentes del mercado argentino, como el Par, Discount y Global. Forman parte de aquellos que lograron recuperar el terreno perdido tras el cimbronazo que significó el triunfo de Donald Trump.

- El Global 2046 avanzó 10% desde enero (es el bono más largo que tiene el país)

- El Global 2026 lleva ganado un 8% (fue el que se utilizó para pagarle a los holdouts y del que se emitieron u$s6.500 millones)

Se trata de uno de los principales referentes para los operadores ya que contiene el denominado CDS (seguro contra un default), y que en los hechos se utiliza como principal cobertura ante el riesgo argentino.

En dialogo con iProfesional, Pablo Santiago, jefe de Research del Banco Mariva, refrenda que en la City existe una indisimulable aversión a un triunfo de Cristina Kirchner.

"Los inversores están más pendientes de la interna -y de los votos que pueda reunir el Frente para la Victoria- que de si gana Cambiemos", expresa.

Afirma que algunos bonos nominados en moneda local también podrían verse afectados por el "riesgo político".

Los más expuestos son los denominados "Botes", con vencimientos en los años 2021, 2023 y 2026. Fueron lanzados entre septiembre y octubre del año pasado y engloban casi $150.000 millones.

El 75% de los inversores de estos papeles en pesos son del exterior, que apuesta a que Cambiemos salga fortalecido de las próximas elecciones.

Desde que arrancó el año, los Bontes se revalorizaron entre 15% y 20% en dólares.

No obstante, el jefe de Research del Banco Mariva los incluye entre los que pueden verse afectados por las turbulencias derivadas de un repunte en las encuestas de la ex mandataria.

Como contrapartida, aparece otro factor que comienza a gravitar y que lleva optimismo a la City: la posibilidad cierta de que Argentina ingrese al índice MSCI de "mercados emergentes" y salga de su actual categorización (de "frontera").

Una recalificación de este tipo -ya de por sí- abriría enormes puertas a la llegada de nuevas inversiones, provenientes de fondos del exterior.

De momento, la incógnita del escenario político es uno de los principales factores para que el "riesgo país" se ubique por encima del nivel exhibido por otras naciones de la región.

El interrogante sobre si la actual administración tendrá el soporte político necesario para achicar el rojo fiscal el próximo año mantiene a este índice por encima de los 400 puntos, superando al de Brasil (280), Uruguay (210), Colombia (202), México (195) y Perú (139).

"La Argentina y Brasil tenían el mismo nivel hace una década. Desde entonces se acrecentaron las dudas sobre la economía local y nunca más quedaron iguales, pesea que dejamos atrás el default", recuerda Sosa.

Tras el pago a los "fondos buitres", señala que una gran diferencia es que ahora, si la cotización de los bonos derrapa, esa caída es vista como una oportunidad de compra, mientras que eso antes no pasaba.

"La incertidumbre está planteada por el escenario político y para despejarla habrá que aguardar", refrenda Sosa.

En el mercado no hay dudas de que este Gobierno cumplirá con los vencimientos hasta 2019. No hay certezas, en cambio, con lo que pueda suceder después.

El dólar, siempre refugio
Una vieja máxima de la política argentina expresa que ningún gobierno puede aspirar a lograr buenos resultados electorales si el dólar está en un momento de escalada.

Si a eso se le suma la existencia de un fuerte ingreso de capitales, que engorda la oferta de divisas, están dadas todas las condiciones políticas como para suponer que el tipo de cambio seguirá "planchado".

De hecho, ni el cimbronazo ocurrido en Brasil ha logrado que el billete verde se aleje del nivel de $16. Pero claro, esa estabilidad no significa que no haya desconfianza respecto del futuro.

Más bien al contrario, lo típico de las calmas pre-electorales es que tienen un correlato en el aumento de la fuga de capitales.

Nadie lo sabe mejor que la propia Cristina Kirchner: en 2011, a medida que a la opinión pública le quedaba claro que conseguiría un triunfo e iba a ser reelecta, se batió el récord de demanda de dólares, con un nivel que superó los u$s3.000 millones por mes.

Fue el momento previo a la instalación del "cepo". Hoy día, los analistas vuelven a notar un movimiento hacia la dolarización de las carteras de inversión.

Aun con el incentivo propio de las altas tasas en pesos, hay un nada desdeñable volumen de u$s1.400 millones que cada mes sale del sistema bancario y va a engrosar el "colchón verde" de miles de ahorristas.

La proyección de los economistas es que, conforme avance el calendario electoral, la tendencia dolarizadora se acelerará. La velocidad podrá ir variando según lo que digan las encuestas.

En las mesas de dinero de la City están convencidos de que a mayor posibilidad de éxito de Cristina, la compra de moneda "dura" se hará más intensa.

Y, como en las profecías autocumplidas, una demanda más elevada empuja la cotización, confirmando así los temores de quienes ven insostenible el actual tipo de cambio.

¿Y las acciones?
Hoy en día, como "mercado fronterizo", la Argentina tiene una demanda potencial de u$s1.500 millones en acciones de empresas.

Esa cantidad podría triplicarse en caso de que, como creen los expertos, se dé la reclasificación a "mercado emergente".

Los mercados accionarios considerados emergentes engloban inversiones por u$s580.000 millones. La Argentina, en el mejor de los casos, concentraría apenas el 0,7% de ese total.

¿Momento para ilusionarse con un despegue definitivo? Créase o no, en la City intuyen que esa respuesta llegará cuando quede definido el futuro escenario político. Falta poco.

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