Finanzas
16.05.2017 05:51

"Embuchados" de dólares: a los bancos le sobran u$s13.000 M que no pueden colocar

La abundancia de divisas debería ser motivo de festejo. Sin embargo, esa oferta, al no estar acompañada por un incremento acorde en la demanda, genera una brecha que incide sobre la economía y obliga al BCRA a flexibilizar posturas. El impacto de esta gran "ola verde" en ahorristas y empresas

Por Rubén Ramallo
"Embuchados" de dólares: con depósitos récord, a los bancos le sobran u$s13.000 M que no pueden colocar

De la escasez a la abundancia. De la carestía a estar "embuchados".

Como suele suceder en la Argentina, siempre caracterizada por los fuertes contrastes en sus ciclos económicos, esto es lo que ha sucedido en apenas un año y medio con las tenencias de dólares del sistema bancario.

A primera vista, esta enorme "ola verde" debería dar lugar al festejo de las entidades. Sin embargo, no es tan así.  

Es que una mayor oferta suele ser celebrada cuando viene acompañada por un incremento acorde de la demanda. Cuando esto no ocurre, ese excedente hasta genera complicaciones.

Dejar el dinero quieto puede significarle a una firma tener que afrontar pérdidas o elevados costos de oportunidad. Como todo profesional de las finanzas sabe, "a la plata hay que moverla".

En otras palabras, cada dólar que le ingresa a un banco tendría que ser aplicado a algún préstamo, para así ganar con la intermediación.

Es, precisamente en este punto, en el que la sobreabundancia verde trae algunas dificultades, ya que no resulta tan sencillo en estos días conseguir empresas con ganas de tomar grandes créditos para inversiones.

"No sabemos qué hacer con los dólares", confiesa a iProfesional el directivo de un banco de capitales españoles.

Su afirmación queda sustentada en un dato incontrastable: el 25% de los fondos que están captando los bancos es en esa moneda.

Esa abundancia es la que explica por qué a la divisa estadounidense le cuesta tanto remontar desde un nivel cercano a los $15,60.

No sólo a los bancos les complica esta "ola verde". También al BCRA, que en lo que va de mayo tuvo que emitir $12.000 millones para absorber parte de ese caudal.

Por lo pronto, el "combo" conformado por el blanqueo + endeudamiento (Gobierno, provincias y empresas) + sojadólares no sólo alejó la escasez, sino que generó un cambio estructural para el sistema financiero: hoy la oferta supera con creces a la demanda.

El boom menos pensado
Con el ingreso de u$s7.000 millones, el régimen de sinceramiento fue el que mayor incidencia tuvo para esta sobreoferta durante el año pasado.

A ese caudal se le deben adicionar las divisas que retornaron al país más allá del régimen.

No por casualidad, el cierre de 10.000 cuentas de argentinos en bancos uruguayos coincidió con la explosión de los saldos de las entidades argentinas, que pasaron de "apenas" u$s8.900 millones a casi u$s24.500 millones.

Las colocaciones minoristas en moneda "dura" treparon un 120%, al tiempo que las de más de un millón de dólares avanzaron un impactante 60%.

Por cierto, nada hace pensar que este fenómeno se agote con el blanqueo. Los números de abril también vienen siendo favorables, tanto que en el primer cuatrimestre los saldos se incrementaron algo más de un 7%.

Del ese total de dólares en bancos argentinos, u$s18.500 millones pasaron a descansar en cajas de ahorro, mientras que otros u$s5.250 millones permanecen en plazos fijos.

Para los analistas, queda claro el cambio de percepción sobre el contexto político y económico que percibe el mercado.

"Más allá del blanqueo, tanto las reservas como los depósitos en dólares vienen creciendo desde la salida del cepo, producto de la mayor confianza en el sistema financiero", señala Gabriel Zelpo, economista jefe de la consultora Elypsis.

Para Amilcar Collante, de CeSur, el repunte de las "colocaciones verdes" es un claro resultado de un panorama más "market friendly", luego de años de restricciones cambiarias.

En este sentido, desde un banco privado de primera línea aseguran a iProfesional: "Para sus ahorros en dólares, los clientes no buscan tanto el buen rendimiento sino el resguardo de su capital".

Tanto es así, que la tasa por una colocación a 35 días es de apenas 0,3% mensual promedio.

¿A dónde van todos los dólares?
Con este boom, empieza el "problema" de los bancos: ¿qué destino darle a las divisas estadounidenses si la demanda por la vía de inversiones no acompaña?

Esto, en un contexto en el que aún persiste un trauma que data de los años '90: el riesgo al "descalce de monedas". Es decir, el tener que prestarle dólares a quienes poseen ingresos en pesos, sean empresas o personas.

Con ese condicionante en mente, la capacidad prestable queda limitada a aquellos que pueden garantizar un flujo de caja dolarizado.

En este sentido, los bancos han estado muy activos en su tarea de ubicar a ese perfil de clientes: desde abril de 2016 a la fecha, la financiación en moneda "dura" se incrementó 125% (y un 21% en lo que va del año).

En la actualidad, el saldo de préstamos en divisas estadounidenses roza los 11.000 millones.

Si esta cifra se expresa en pesos -al tipo de cambio de referencia- y se la compara con los créditos totales del sector privado, se observa que su participación ya ronda el 15%, el valor más alto desde inicios de 2012.

Una apertura por línea muestra, además, que los "documentos a sola firma" mantienen un rol protagónico, acaparando el 80% del total.

En 2017, nueve de cada diez dólares entegados tuvieron como destinatario final a las empresas, en su gran mayoría a las grandes (68% versus 24% de las pequeñas y medianas).

El fantasma del "descalce"
Aun con la suba registrada de los préstamos, hay una realidad inocultable: el mercado no logra absorber todos los billetes verdes que hoy atiborran el sistema.

La magnitud del "problema" es tal que ya se contabilizan unos u$s13.000 millones inactivos ante la escasa demanda.

En medio de esta abundancia, desde la city dan cuenta de una alternativa que viene sumando adeptos: las suscripciones de Letras del Tesoro en dólares (Letes), que permiten:

- Colocar parte del excedente de moneda extranjera, ofreciendo para ello un rendimiento nada despreciable del 3%.

- Que los bancos no tengan que volcar los depósitos dolarizados sólo al financiamiento de exportadores y conexos.

No obstante, la brecha entre los montos captados y los colocados vía préstamos hizo que la liquidez "verde"(efectivo en bancos + cuentas corrientes de entidades en el BCRA + pases netos) trepe al 75%.

Semejante magnitud llevó a Sturzenegger a tener que tomar una decisión: flexibilizar varias de las normativas vigentes desde la salida del corralito.

Hoy día, un gran desafío para el sistema bancario es volcar el enorme flujo de dólares recibido al crédito sin que se repitan problemas de otros tiempos, que acrecentaron considerablemente los riesgos.

Por el lado de las personas, al cobrar sus salarios en pesos, una gran mayoría queda al margen de este tipo de líneas (salvo el financiamiento de deudas de corto plazo con tarjetas por compras o viajes al exterior).

En cuanto a las empresas, hubo una normativa -vigente hasta 2015- que señalaba que sólo podían acceder aquellas que exportaban. Sin embargo, la sobreabundancia llevó al Banco Central a flexibilizar esa postura.

Así, adecuó su política de créditos ampliando el financiamiento a quienes participan del comercio entre la Argentina y el mundo.

Concretamente, a partir de mayo las entidades pueden destinar parte de los depósitos en dólares en su haber a prestarle a los importadores de productos o servicios argentinos, a través de dos vías:

- En forma directa

- A través de líneas de crédito a bancos del extranjero que participen en la operación

De este modo, las entidades argentinas se han convertido en fuentes de fondeo para firmas que venden al mundo.

En otras palabras, pasaron a cumplir un rol similar al de los bancos de desarrollo en otros países (como el BNDES de Brasil, por ejemplo).

Tasas bajas, riesgo alto
Una de las primeras medidas de Federico Sturzenegger fue autorizar a las entidades a ampliar su clientela.

¿Cómo? Permitiéndoles incluir a aquellos que registrasen ventas fuera del país, pese a no ser -en sí mismos- empresas exportadoras.

Los principales beneficiarios de esta nueva realidad han sido las firmas internacionales y los productores agrícolas, que aplicaron buena parte de estos créditos a la compra de maquinaria.

"La flexibilización de los préstamos en dólares apuntaló el financiamiento en esa moneda, elevando la participación de este tipo de créditos al 14% en el primer trimestre", señalan desde Ecolatina.

Desde el punto de vista de los clientes, la gran ventaja de tomar deuda en esta moneda es obvia: la menor tasa que deben abonar.

"Para las empresas, el costo del interés en pesos es insostenible. Aquellas que pueden pasarse de moneda, bajan las tasas de un rango efectivo final de un 40% - 100% anual (según actividad y tipo de empresa) a otro de entre 4% - 15% en dólares", apunta Miguel Arrigoni, de First Corporate Finance Advisors.

Claro que hay usos y costumbres que no cambian tan fácilmente, como por ejemplo el de asumir el riesgo devaluatorio, que viene a ser el gran fantasma detrás de los créditos dolarizados.

"El atractivo por endeudarse a tasas bajas resulta cada vez más riesgoso, ya que la creciente fortaleza del peso aumenta las probabilidades de una corrección cambiaria", expresan desde Ecolatina.

Queda claro que la "ola verde" que llegó al país modificó por completo aquella postal de cepo cambiario y de múltiples cotizaciones .

Ahora el cuadro es otro y las entidades deben lidiar con el inconveniente asociado al de una demanda "raquítica" que no acompaña la abultada oferta, una brecha que deja gran cantidad de divisas "ociosas".

Paradójicamente, las compras "hormiga" de miles de ahorristas hoy día hasta le resultan funcional a Sturzenegger, ya que lo ayudan con el "trabajo sucio" de secar la plaza de dólares.

Esos que antes brillaban por su ausencia y ahora deslumbran con su presencia.

 

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