CAMINO SóLO DE IDA
16.11.2015 10:39

Más cepo al cepo: el Gobierno vuelve a bajar cupo a importadores, clara evidencia de que agotó las reservas

CAMINO SóLO DE IDA

Por Federico Mc Dougall
Más cepo al cepo: el Gobierno vuelve a bajar cupo a importadores, clara evidencia de que agotó las reservas

El Banco Central volvió a estrechar este lunes el límite para informar obligatoriamente la salida de divisas por parte de las empresas de 75.000 a 50.000 dólares.

Se trata en los hechos de un nuevo intento por frenar la salida de los dólares que acuña la autoridad monetaria, en medio de una fuerte demanda de los ahorristas que buscan dolarizar sus posiciones debido a la incertidumbre electoral.

La entidad ya había dispuesto una baja de 150.000 a 75.000 dólares para el límite de personas jurídicas (compañías) para comprar divisas sin autorización, lo que fue criticado por la Cámara de Importadores (CIRA).

La nueva medida apunta esencialmente a evitar picardías y estrategias acordadas entre empresas y entidades financieras del país para realizar varias adquisiciones que, en conjunto, superen el límite a partir del cual se debe informar.

Hasta fines de octubre, los bancos informaban las operaciones que tenían previsto realizar por encima de 150.000 dólares y el BCRA les pidió que informen las que harán por encima de 75.000, pero ahora se estrechó ese control hasta los 50.000.

Ocurre que en una maniobra acordada por bancos y empresas interesadas en transacciones no declaradas, se observó que se "partían" operaciones en montos menores a 150.000 para evitar así el compromiso de informar.

Reservas en cero
La situación es una perfecta síntesis de en qué se ha convertido el modelo económico K, en su versión de despedida: los últimos cartuchos de la caja del BCRA están siendo utilizados prioritariamente para abonar el "relato".

Un relato que contrasta violentamente con la visión de alarma que hay en el mercado.

La situación de las reservas "reales" preocupa a tal punto que la pregunta que hoy en día se hacen los operadores de la city y los economistas, de todas las tendencias, es cuándo explotará la situación.

Y tienen razones para estar intranquilos. Entre dólar ahorro, obligaciones financieras y pagos a industrias, la entidad presidida por Alejandro Vanoli viene sacrificando u$s100 millones por día a velocidad crucero.

Hasta se ha instalado la duda respecto de si la caja alcanzará para llegar sin zozobras hasta el traspaso de mando presidencial.

Como dijo explícitamente la agencia de riesgo crediticio Moody's, "las reservas alcanzan para sobrevivir hasta el 10 de diciembre".

"Está latente el riesgo de una crisis tradicional, de quedarse sin billetes verdes. Basta recordar lo que ocurría en 2013, cuando se perdían de a u$s100 millones por día", señaló Gabriel Torres, uno de los vicepresidentes de la entidad y analista de riesgo soberano de la deuda argentina.

Formuló estas declaraciones al exponer ante un auditorio de empresarios que se mostraba muy ansioso por conocer algunas señales que los ayuden a interpretar qué puede ocurrir con la economía en el corto plazo.

Por lo pronto, una de las grandes preguntas que corre como reguero de pólvora es qué cantidad real de "combustible" le queda al Banco Central, más allá de las cifras dadas a conocer por la entidad.

Las reservas "verdaderas", ¿son u$s26.900 millones, tal como se informa oficialmente? ¿O hay menos? 

Lo primero que debe aclararse es que las tenencias "brutas" son, precisamente, las publicadas por el BCRA. De esa cifra no hay dudas.

Pero lo que sí genera extrema preocupación es su poder de fuego "real". Es decir, la capacidad de intervención que tiene la autoridad monetaria.

Se hace necesario hacer esa distinción (entre brutas y líquidas) por un motivo sencillo: en caso de tener que frenar una corrida contra el peso, sólo puede poner sobre la mesa los dólares "cash" que tenga en cartera.

Y esa capacidad para defender la moneda nacional sí está seriamente cuestionada.

Pasando en limpio
Para indagar sobre el nivel "real" o "líquido" que dispone el Banco Central, a la cifra que informa oficialmente (u$s26.900 millones) se le deben restar:

• Los préstamos que ha recibido.

• Los dólares que le son ajenos, contabilizados como propios.

• Los encajes bancarios (dinero inmovilizado) que surgen de los depósitos de particulares empresas.

Papel y lápiz en mano, restándole estos conceptos, el total de billetes cash se reduce a tan sólo u$s3.200 millones, de acuerdo con los datos oficiales proporcionados por la autoridad monetaria:

• Reservas Brutas: u$s26.961 millones

• Encajes: u$s8.613 millones

• Swap con China y otros préstamos: u$s15.105 millones

•  Total dólares billetes en cash: u$s3.243 millones (ver cuadro). 

Con estos números a la vista, puede entenderse por qué existe una profunda preocupación respecto de su "poder de fuego", en caso de tener que salir a frenar una corrida.

En otras palabras, el cash del que dispone representa apenas el 12% de las reservas "brutas". Es decir, del número que da a conocer a diario.

Pero hay más motivos que suman preocupación. Como por ejemplo, que en la cuenta anterior no se descontaron los u$s2.100millones que la Argentina pagó a los acreedores pero que fueron trabados por el juez Thomas Griesa.

Ese dinero se encuentra depositado en una cuenta oficial, en el BCRA. En teoría no está a mano de los funcionarios. Pero en los hechos, -y mientras el magistrado neoyorkino no disponga lo contrario- podría ser utilizado para las intervenciones diarias que realizan en el mercado.

En caso de restar también esa cifra, entonces sólo quedarían unos u$s1.100 millones.

Demasiado poco para hacer frente, por ejemplo, a los u$s9.000 millones que reclaman los empresarios para poder pagar deudas porimportaciones de bienes insumos que ya fueron realizadas.

¿Hay margen para evitar el terremoto?
Conocido el dato sobre las reservas "verdaderas" y efectuado el diagnóstico de que resultan totalmente insuficientes para atender una eventual corrida, la cuestión pasa por saber si existen herramientas que le permitan al BCRA evitar una devaluación inminente ydescontrolada.

"Queda un mes completo hasta la entrega del poder. En ese lapso, el déficit del mercado cambiario no puede recorrer otro camino que no sea el de acrecentarse. ¿Quién va a vender soja en noviembre si con sólo esperar un mes podría liquidarla a un tipo de cambio mucho más alto y hasta quizás con menores retenciones?", plantea el consultor Federico Muñoz.

Él es uno de los que no oculta su escepticismo sobre cómo se dará la transición: "Las reservas seguirán cayendo y el Gobierno entrante recibirá un Banco Central completamente saqueado".

En la misma sintonía se expresa Martín Redrado, ex titular del BCRA: "No todos los dólares que cuenta como reservas son recursos ´reales´, dado que la mayoría son fondos que deberá devolver a sus dueños o están afectados a algún fin específico, de modo tan que no están disponibles".

Ese panorama le deja un margen estrechísimo de acción. De todas maneras, hay expertos que creen que la situación todavía puede sermanejable

Consultado por iProfesional, el economista de la consultora LCG, Gastón Rossi, considera que -a la espera del resultado del balotaje y hasta la asunción del nuevo Presidente-, existen algunas opciones para aventar la corrida. Entre ellas podrían figurar:

• Una rebaja temporaria de las retenciones, con el objetivo de apurar la liquidación de la soja "encanutada". Según cálculos de AFIP, en los silobolsas están guardadas 12 millones de toneladas, por u$s4.000 millones. Están a la espera de que el próximo Gobierno elimine (o acaso rebaje) las imposiciones.

• La emisión de un bono en dólares en el mercado local. La Argentina está impedida de colocar deuda en Wall Street, a raíz del conflicto con los fondos buitre. Pero podría hacerse de fondos verdes tentando a bancos e inversores del mercado interno, algo que el Gobierno realizó en el pasado.

• Un acuerdo expeditivo con organismos internacionales para que éstos liberen dinero contra el compromiso de ejecutar obras de infraestructura.

• Un blanqueo de capitales, que forma parte de la plataforma no escrita de los candidatos. Persigue el objetivo de que los argentinos que han dolarizado sus ahorros en estos años -y que los tengan en ‘negro'- los vuelquen a la actividad económica.

Tanto este último punto como el anterior podrían ponerse en marcha ni bien se conozca el nombre del futuro Presidente.

Confianza en el largo, preocupación en el corto
En principio, se tratan de medidas defensivas que servirían para mantener el control de la situación cambiaria pero en el cortísimo plazo. No así en el largo.

Rossi, como varios colegas suyos, hace hincapié en la necesidad prioritaria de conseguir dólares para robustecer las reservas y, recién ahí, tomar iniciativas más de fondo que puedan darle a la economía las condiciones básicas que requiere para volver a crecer.

En la misma línea, Aldo Pignanelli, ex presidente del Central, da su opinión sobre la forma de encarar una recomposición de las tenencias del BCRA: "Para recuperar reservas hay que llevar adelante un plan económico, volver a tener superávit gemelos, un dólar competitivo, levantar el cepo y sólo emitir moneda si hay respaldo".

A este menú le agrega "relanzar el Indec, reinsertar a la Argentina en el mundo y, fundamentalmente, tener un equipo económico al que le crean". 

Pignanelli considera que aun con escasez de dólares puede tenerse acceso al mercado de crédito: "Hay que hacer lo que se hizo en el 2002. Cuando me hice cargo del Banco Central tampoco teníamos reservas. Se manejó bien la situación y a los seis meses yacontábamos con u$s15.000 millones".

El punto que muchos analistas destacan es que la necesidad urgente por hacerse de billetes verdes es algo propio de los mercados regulados, en los que la autoridad monetaria termina siendo el único oferente.

Como contrapartida, en un contexto de mercado libre muchos de los rubros que actualmente atormentan al Gobierno pasarán a estar cubiertos por los privados.

Así lo plantea la consultora Empiria, que dirige Eduardo Levi Yeyati. Considera que la gravedad de faltante de billetes verdesdependerá de cuál sea la estrategia.

"Sus consecuencias prácticas pueden no ser relevantes en la medida en que existan expectativas de un viraje apreciable en laspolíticas económicas". En cambio, de no haber mejoras en este sentido, "la ausencia de reservas propias sería una poderosa señal de alarma".

En esa línea también argumenta el economista Juan Carlos de Pablo, quien destaca que el país "está lleno de gente que tiene dólares para repatriar y para sacar de abajo del colchón".

"Los argentinos estamos esperando que el próximo Gobierno invite a poner, no a sacar", agrega, en señal de confianza sobre una rápida normalización, si es que se unifica el mercado cambiario.

De Pablo también considera que el nivel de reservas podría tender a normalizarse si se recuperase la oferta privada de divisas.

"Si se libera el tipo de cambio, el 35% que se cobra por compras con tarjetas de créditos en el exterior tiene que volar en el acto", apunta.

Pero claro, antes de que se produzca el cambio de Gobierno, la eventual unificación cambiaria y el prometido regreso del crédito externo, habrá que atravesar las últimas semanas de vigencia del cepo, con su imparable hemorragia de reservas.

Para el Banco Central, en el actual contexto y con las cifras ya expuestas, pueden ser las cuatro semanas más largas de la historia.

Notas más leídas
Comentar esta nota

Recomendar | Registrarse | RSS | Publicidad

Copyright © 2015 Emprendimientos Corporativos S.A.
Buenos Aires, Argentina. Todos los derechos reservados.